Cómo elegir y comprar camillas de masaje

Cómo elegir y comprar camillas de masaje

Para realizar las terapias naturales o tratamientos estéticos es indispensable una camilla, en este caso es importante saber cómo elegir y comprar una que se adapte a nuestras necesidades. Si lo que necesitas es una camilla para masajes, deberás considerar que es una herramienta de trabajo, útil e indispensable.

Los masajes deben realizarse en un espacio y en una camilla cómoda, tanto para el cliente como para el profesional. Lo primero que debes considerar es la altura, si la camilla es regulable mucho mejor, el rango de altura deberá corresponder entre 50cm y unos 95 cm. Algunos modelos de camilla pueden ajustarse de forma manual y otras de forma eléctrica. La altura indicada permitirá brindar un mejor masaje, y evitará que el profesional se lesione o termine con dolores de espalda. La mejor manera para evaluar la altura ideal de la camilla es poner los brazos en línea recta hacia el suelo y apoyar las manos o puños sin doblar los brazos; una camilla a esa altura te permitirá realizar un buen trabajo.

El cabezal de la camilla también deberá ser ajustable para poder ajustarse según el masaje que se vaya realizar, subir o bajar el tronco del cliente de acuerdo a las necesidades y comodidades que se requieran.

En cuanto al ancho de la camilla normalmente suelen medir unos 70 cm, aunque a veces para mayor comodidad del profesional es mejor una camilla de 60 o 65 cm, sobre todo si el masajista es de baja estatura.

Al momento de comprar una camilla para masaje deberás considerar que si la misma es plegable mientras más ancha sea más pesará. También deberás considerar el espacio donde ubicarás la camilla, la misma no deberá quedar muy ajustada, el espacio debe quedar cómodo para el desplazamiento y los tratamientos que se deseen aplicar. Por ello, deberás considerar lo que sea mejor para el trabajo, la camilla fija o las portátiles.

Elige una camilla con material acolchado, que sea antiadherente, y aquellas de aluminio que son más ligeras y resistentes; aunque las camillas de madera también son una buena opción. Lo más recomendable es que el acolchado no sea extremadamente blando, hay que brindar comodidad, pero también firmeza.

Esther R.

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